8 Decisiones para Amarte a Ti Misma: 7ma. Decisión

¿Te has topado con un libro que te haya hecho enamorarte de la lectura? ¿has sentido esa misma pasión por leer la Palabra de Dios? Recuerdo que la Biblia era un libro que me costaba mucho leerlo, me parecía tan difícil de comprenderlo. La podía comprender mejor cuando alguien más me la explicaba, pero no sentía ese fervor por leer la Palabra de Dios. Pero llega ese momento en tu vida, donde la Biblia se convierte en tu libro de libros. El libro que no puedes dejar de leer, porque es tu pan de vida. Y solo a través de ella te sostienes, te nutres y te fortaleces. Hoy vamos a aprender algo demasiado importante sobre la lectura de la Biblia, Y cómo esta nos ayuda a no caer más en hábitos y complejos auto destructivos.

¡Lee más!

8 Decisiones para Amarte a Ti Misma: 5ta. Decisión

Una de las cosas que más aprecio cuando estoy rodeada de niños, es que puedo reírme junto con ellos. Los niños son tan creativos, tan juguetones y ocurrentes, que el estar junto con ellos es casi imposible no contagiarnos de su alegría y sus risas. ¿Has escuchado un bebé reír? ¡Es tan hermoso escucharlo! Y te contagia tanto su risa que verlo a él tan feliz, te hace a ti feliz. Y ¿sabes algo tan bello? ¡DIOS NOS DESEA HACER REÍR! ¡Sí! Somos sus hermosas niñas, sus pequeñas bebés, a quién Él desea llenar de gozo. Y quiere alegrarse viéndonos ser felices con su grande bondad.

¡Lee más!

8 Decisiones para Amarte a Ti Misma: 3ra. Decisión

Antes de empezar a escribir este artículo, entró a mi cuarto mi pequeña sobrinita y me dijo “¡mira tía Minchi, mira mi boquita! Pude ver su boquita de color rojo, pues mi mamá le concedió el deseo de pintarle sus labios. Yo le respondí: “¡wow, que linda!”

Amiga, ¿te recuerdas cómo eras de niña? ¡así éramos! Queríamos aplicarnos el labial de mamá, queríamos usar sus tacones, sus joyas y que nos dijeran cuán bellas lucíamos. Dios nos concedió el don de Su belleza.

¡Lee más!

8 Decisiones para Amarte a Ti Misma: 2da. Decisión

Cuando eras una niña, ¿cómo era tu relación con tu padre terrenal? ¿con tu madre? ¿tuviste a tus padres en casa? ¿naciste con otras figuras paternas o maternas? Todas estuvimos rodeadas de personas que formaron parte vital en nuestro crecimiento. Pudo haber sido un padre, una madre, abuelos, tíos, etc. Cualquiera que haya sido nuestro caso, la relación que tuvimos con ellos marcó nuestra forma de pensar y actuar desde nuestra infancia. Y aún sigue repercutiendo.

¡Lee más!