8 Decisiones para Amarte a Ti Misma: 5ta. Decisión

Una de las cosas que más aprecio cuando estoy rodeada de niños, es que puedo reírme junto con ellos. Los niños son tan creativos, tan juguetones y ocurrentes, que el estar junto con ellos es casi imposible no contagiarnos de su alegría y sus risas. ¿Has escuchado un bebé reír? ¡Es tan hermoso escucharlo! Y te contagia tanto su risa que verlo a él tan feliz, te hace a ti feliz. Y ¿sabes algo tan bello? ¡DIOS NOS DESEA HACER REÍR! ¡Sí! Somos sus hermosas niñas, sus pequeñas bebés, a quién Él desea llenar de gozo. Y quiere alegrarse viéndonos ser felices con su grande bondad.

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8 Decisiones para Amarte a Ti Misma: 3ra. Decisión

Antes de empezar a escribir este artículo, entró a mi cuarto mi pequeña sobrinita y me dijo “¡mira tía Minchi, mira mi boquita! Pude ver su boquita de color rojo, pues mi mamá le concedió el deseo de pintarle sus labios. Yo le respondí: “¡wow, que linda!”

Amiga, ¿te recuerdas cómo eras de niña? ¡así éramos! Queríamos aplicarnos el labial de mamá, queríamos usar sus tacones, sus joyas y que nos dijeran cuán bellas lucíamos. Dios nos concedió el don de Su belleza.

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8 Decisiones para Amarte a Ti Misma: 2da. Decisión

Cuando eras una niña, ¿cómo era tu relación con tu padre terrenal? ¿con tu madre? ¿tuviste a tus padres en casa? ¿naciste con otras figuras paternas o maternas? Todas estuvimos rodeadas de personas que formaron parte vital en nuestro crecimiento. Pudo haber sido un padre, una madre, abuelos, tíos, etc. Cualquiera que haya sido nuestro caso, la relación que tuvimos con ellos marcó nuestra forma de pensar y actuar desde nuestra infancia. Y aún sigue repercutiendo.

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