8 Decisiones para Amarte a Ti Misma: 3ra. Decisión

Antes de empezar a escribir este artículo, entró a mi cuarto mi pequeña sobrinita y me dijo “¡mira tía Minchi, mira mi boquita! Pude ver su boquita de color rojo, pues mi mamá le concedió el deseo de pintarle sus labios. Yo le respondí: “¡wow, que linda!”

Amiga, ¿te recuerdas cómo eras de niña? ¡así éramos! Queríamos aplicarnos el labial de mamá, queríamos usar sus tacones, sus joyas y que nos dijeran cuán bellas lucíamos. Dios nos concedió el don de Su belleza.

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